Cuidados para embarazadas

En la maternidad, todo transcurre muy despacio. Son nueve meses de gestación, en los que da tiempo a todo: alimentarse bien, trabajar, leer, divertirse, dormir, descansar... Antes de mimar a nuestro bebé tenemos que aprender a mimarnos a nosotras mismas, y también dejar que nos mimen. Por eso, durante este proceso, los cuidados deben enfocarse por la vía del placer, con sentido del humor. Nada de torturas, es hora de dar la bienvenida a las terapias del bienestar.



UN PLAN SUAVE

Durante el embarazo, la piel y el cabello están rebosantes de esplendor. Las hormonas se encargan de embellecernos. Pero hay que pensar en el futuro y planear un programa de cuidados basados en la suavidad y la nutrición. Hay que prevenir la anemia, la caída capilar posparto, las estrías o la flacidez.

1. Higiene suave

Geles de ducha y productos de limpieza hipoalergénicos, que controlen el pH fisiológico de la piel y el NMF (factor natural de hidratación).

2. Mantecas corporales

Es recomendable sustituir los body milks por cremas y mantecas de texturas untuosas. Masajear mañana y noche por las zonas que más van a cambiar: barriga, glúteos, pecho y caderas.

3. Paso ligero

Para las piernas, productos refrescantes y lociones que ayuden a estimular la circulación.

4. Depilación dulce

Siempre en frío, mejor con crema o cuchilla. Adiós a la cera caliente o la fotodepilación por láser.

5. Aromas sutiles

Con el sentido del olfato más agudizado que nunca, el perfume habitual puede dar náuseas. Mejor optar por aguas de colonia frescas y suaves.

6. Tintes naturales

Cuidado con los productos de coloración permanente. La mejor opción son los tintes vegetales sin aditivos, especialmente durante los tres primeros meses de embarazo.



PECHO EN BUENA FORMA

Durante el embarazo, el pecho aumenta de volumen porque aumenta la glándula mamaria, con el consiguiente estiramiento de la piel. Tras la lactancia, este proceso se invierte: se reduce la glándula y la piel se retrae, pudiendo dar lugar a una mama caída. Para solucionarse puede recurrirse a la cirugía. Por ejemplo, cuando la mama es pequeña o ha experimentado una sensación de vacío, lo mejor es colocar una prótesis para rellenar y conseguir la tersura perdida de la piel; en el caso de un pecho grande que ha perdido volumen, la cirugía estética propone realizar una mastopexia de elevación de mama (en algunos casos puede practicarse incluso con reducción). Pero conviene esperar entre cuatro y seis meses tras la terminación de la lactancia. Si no ha habido lactancia, los cirujanos recomiendan un plazo mínimo de entre siete y nueve meses después del parto, con el fin de regularizar las hormonas y que se vacíen por completo las mamas de cualquier residuo de leche.

Si estamos planeando tener más hijos, lo lógico es esperar a terminar, aunque tampoco existe ningún impedimento para realizar cirugía tras un primer embarazo.

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